Pues esto empezó gracias a los consejos de Mabel, mi comadre, la mamá de Lautarito. Resulta que siempre me manda fotos para que por lo menos, pueda participar del crecimiento de mi ahijado y de su hermano Mateo a la distancia, ya que me estoy perdiendo todas las fechas importantes con ellos. Fotos de las cenas de Nochebuena, Fin de Año, cumpleaños y el bautizo de Mateo. Lo que me daba muchísima envidia… y no tengo vergüenza en reconocerlo, era las tortas espectaculares que aparecían en todas la fotos… y resulta que no son compradas!!!… las hace la guacha de Mabel!!!!!!!!
Así que un día hablando por teléfono, accedió a bendecirme con los secretos reposteros que ella domina… luego, eso sí, de llamarme “canuta” (agarrada) porque me negaba rotundamente a gastar OCHO huevos en una torta!!!!. Así empecé a vencer mi vagancia y a ver si a mí también me salían las tortas tan altas, perfectas como a ella y ricas… claro está.
La primer oportunidad que tuve de ensayar fue el cumpleaños de mamá, que este año tuvimos la suerte de pasar juntas porque ella estaba en España. No usé ocho huevos (vive Diosssss!), solo cuatro y la verdad es que el bizcochuelo me salió perfecto!
He aquí la muestra:
Las rosas son compradas pero la próxima vez las voy a hacer yo misma, recordando un curso de repostería que hice (y jamás terminé) cuando tenía 18 años… (sí… todavía me acuerdo…)
Envalentonada con lo linda y rica que me quedó la torta… pasé a los “cupcakes”. Aprovechando que empezamos la temporada de Tea Time con la llegada del otoño, cuando me toca hacer el postre para el té, pruebo recetas nuevas de cupcakes.
Los primeros que hice fueron de bizcochuelo normal y el “frosting” (decorado) lo hice con Nutella y queso crema y la verdad es que quedan muy ricos:
Bueno, bueno… esto iba sobre ruedas!!!!… no me lo podía creer!!!!. Igualmente pensarán que no tiene misterio hacer unos cupcakes pero… a mi la repostería nunca se me dio del todo bien. Hice una segunda tanda y los llevé a mi clase de pilates, pero para esta ocasión los había decorado con un ”buttercream” (lo que yo conocía como glasé manteca) hecho con mantequilla, azúcar impalpable y un poco de Nutella.
Para nuestro Tea Time de la semana pasada, preparé unos cupcakes de chocolate con el buttercream de vainilla. Y acá está la madre del borrego: todas las recetas que encuentro en Internet son con buttercream y me resulta muy pesado. Será que no estoy acostumbrada a tanta mantequilla y tanta azúcar… pero es que cuando leo que es el mejor buttercream de la historia… yo estoy con la lengua que no doy más de lo dulce!!!!
He aquí las fotos:
Lo que tengo pensado para la próxima es volver con el queso crema, que por lo menos corta un poco el dulce y no resultan tan empalagosos. También puedo utilizar el “icing” que no es otra cosa que el merengue que hacía mi abuela. Es que parece ser que decir los nombres en inglés queda más elegante… pues son magdalenas con merengue, hija!!!!
Lo cierto es que estos dulces son para hacerlos una vez cada muerte de obispo si una no quiere terminar como una foca y además, llenita de granos!!!… y eso sí, comer solo uno… a lo sumo dos.
Veremos quién gana… si el cupcake o yo… eso sí… gorrrrrda como una vaca!
PD: la receta de los cupcakes de chocolate la saque del blog http://www.objetivocupcake.com/

























